10.3.11

UNA NUEVA ERA


Tenía que pasar. ¿Tanto tiempo juntos y ningún trabajo en parejita? Por favor... ni que esto fuera un montaje.

¡Bienvenidos todos al Zulo del Despropósito, el blog conjunto de ese marica con gafas y su amante vasco-canario!

15.2.11

2010 en celuloide

El torbellino mental que se te monta cuando no puedes pegar ojo da lugar a cantidad de morralla y alguna que otra buena idea, y mí se me ha ocurrido repasar el cine del pasado año para recomendar FUCKING IMPRESCINDIBLES y dejar claro de qué CHUSTOS INFECTOS deben alejarse. Y así de paso actualizo el blog y no me remuerde la conciencia. Qué salao que soy.

No ha estado mal. Vale que es una frase un poquito paupérrima, pero aún estoy con la introducción, coño. Teniendo en cuenta que nunca dejo de despotricar contra lo chungo que está el cine comercial americano a día de hoy (del español mejor no digo nada y de cualquier otra parte es que vemos poco más bien), me sorprende lo poco que voy a tener que insultar en esta entrada. Claro que por otra parte un buen porcentaje de las pelis buenas que mencionaré no son especialmente comerciales. Así que por si acaso... hijos de puta todos.

LAS QUE HAN MOLADO

Yo soy de los que creen que hay que dejar lo mejor para el final, pero hoy voy a hacer una excepción y voy a empezar por la mejor película del año. Aunque realmente fue estrenada en 2009, Fantástico Sr. Fox no llegó a tierras aspiñolas hasta el pasado año. Cabreante, pero la espera valió la pena. El PUTO AMO que es Wes Anderson realiza su mejor película y queda como un señor tapabocas y más regular que nadie. Y es que referirse a ella como la mejor obra del mismo tipo que dirigió Academia Rushmore, Los Tenenbaums, Life Aquatic o Viaje a Darjeeling es hablar muy alto, pero no exagerar. Obligatoria busques lo que busques, ya sea simplemente entretenerte o aplaudirle a una pantalla.

Gran año para la animación. A la obra maestra de Anderson le siguen de cerca la perfecta Toy Story 3, consagración y cierre de una de las mejores trilogías de la historia del cine, y la inesperadamente genial Cómo entrenar a tu dragón. Aún recuerdo mi cara de espanto cuando vi el tráiler y cómo la película me dejó a cuadros. Debo recalcar la primera y tirar de las orejas a aquellos de mi quinta que no se emocionaron o incluso lloraron con esos minutos finales en los que Pixar se empeña en hacernos ver nuestra infancia a toda velocidad. De hecho, todavía sigo enfadado conmigo mismo por haberme aguantado las lágrimas en el cine.

Origen y La Red Social llegaron prometiendo y cumplieron de sobra. Nolan sigue pisando fuerte y confirmándose como el presente y futuro del cine comercial, o mejor dicho su única esperanza junto a otros en menor medida como Zack Snyder (que está empezando a pinchar) o el siempre muy notable David Fincher, que dirige la segunda mencionada en el que es su trabajo menos personal hasta la fecha (algo comprensible tratándose de un biopic), pero no por ello menos brillante. Excelente película con un aluvión de críticas positivas (esto aplicable a ambas) y destinada a competir por los Oscar contra Cisne Negro, segundo éxito consecutivo de un Darren Aronofsky que no terminará de creérselo y, a efectos, su primer gran taquillazo. Magnífica película, fundamentada en su tono malsano y la gran interpretación de Natalie Portman, sin duda favorita a la estatuilla y merecedora de la misma, especialmente ahora que su carrera se encuentra en pleno acelerón. Mientras no le suponga la muerte artística (véase el caso de Geena Davis o más recientemente Halle Berry), todos contentos. En este párrafo de grandes aspirantes, no podemos olvidar El discurso del rey, brillante y emotiva película de actores liderada por un cada día más impresionante Colin Firth, el eterno buen hombre del cine inglés que no ha cesado nunca de demostrar que es especial.

Ben Affleck se confirma como un excelente cineasta con la magnífica The Town, una película de corte clásico en todos sus aspectos. Intensa, honesta y bien narrada, e irónicamente poco común gracias a su poco interés en innovar, sino garantizar la excelencia con lo puesto. En la otra orilla, la del ansia por romper esquemas, y con firma española (toda una alegría), encontramos a un soberbio Ryan Reynolds en Enterrado, del prácticamente desconocido Rodrigo Cortés, ahora en boca de todos. Cuatro duros, un actor de (alta) calidad, un mechero y un ataúd. Queda claro que el buen cine no necesita de gran presupuesto, le pese a quien le pese.

Volvía el mejor Polanski con El Escritor, un thriller de los que ya no se hacen plagado de actorazos que quedan anulados por un Pierce Brosnan que se supera a sí mismo en su mejor actuación hasta la fecha. Cumplía también Paul Greengrass con Green Zone, esperado fracaso comercial debido a su polémica temática y ambientación (Iraq, amiguetes, Iraq) pero tan potente como la saga de Bourne.

Como cada año, el inagotable e insuperable Clint Eastwood nos brinda, como poco, dos películas. Y le ha tocado el turno una vez más a Matt Damon por partida doble en Invictus y Más allá (me niego a ampliar el título como han hecho los distribuidores aspiñoles. Si por un casual alguno lee esto: MUÉRETE, CABRÓN), dos grandes largometrajes (más el segundo que el primero) que mantienen al octogenario realizador como uno de los cinco mejores directores vivos, si no el mejor. Ahí he intentado ser objetivo. A nivel personal, creo que es la única persona en torno a la cual crearía un culto.

Y ya que he tenido la ocasión de atacar a los distribuidores, quiero que mientras leas estas líneas pienses en las familias de todos y cada uno de ellos. Y en fuego. Mucho, mucho fuego. El más que desafortunado Edgar Wright ha clavado la adaptación cinematográfica de Scott Pilgrim, en un acierto más de su carrera, pero su incomprensible fracaso en la tierra del sobrepeso ha echado atrás a los maricones detestables follaperros mamachancros que antes he mencionado, y en nuestro amadísimo país apenas se ha visto un anuncio de tan divertida película. Imperdonable. Y si hablamos de adaptaciones comiqueras, mejor suerte ha tenido Kick-Ass, con la que Matthew Vaughn se gana a pulso dirigir X-Men: First Class.

Y vale que esta también es de 2009 y el mismo año se estrenó aquí, pero yo no la disfruté hasta mediados del pasado y es demasiado buena para dejarla pasar. El Secreto de sus Ojos consagra aún más, si es posible, al gran Juan José Campanella, que se resiste a fallar a la hora de dirigir esta auténtica obra maestra. Soberbios Ricardo Darín y Soledad Villamil. Aprovecho además para referirme oficialmente al primero como mi actor favorito en una reñida lista junto a titanes como Samuel L. Jackson, Benicio del Toro, Javier Bardem, Jack Nicholson, Brad Pitt o Leonardo DiCaprio, entre algún otro que entra y sale. Él se mantendrá arriba mientras me dure la razón, y si se quiere disfrutar de sus dotes en otro trabajo reciente, no dejemos pasar la interesante Carancho, de Pablo Trapero.

Para terminar con esta sección, mención especial a Biutiful, lo nuevo de Iñarritu con un espectacular Bardem pero desde luego no la mejor película del realizador mejicano; la entretenidísima Tron: Legacy, que cumple con su predecesora; la versión americana de Déjame entrar, con la prometedora Chloe Moretz comiéndose el mundo; la estupenda pero muy infravalorada Shutter Island y por último, aunque sin estrenar en España (lo cual probablemente nunca ocurra), Unthinkable de Gregor Jordan. Para una buena película que hace el genial Samuel L. Jackson, que no pase sin ser nombrada. No cabe duda de que habré dejado muchas en el tintero, pero recordármelo y matarme por ello será la labor de mis lectores en el casillero de comentarios. Cumplan.

LAS QUE NO HAN MOLADO

Pues lo esperado y lo no tan esperado. Empiezo con la que creo que es una de las basuras más infectas y engañosas que me he echado a la cara en años, cuando yo esperaba ver un buen homenaje a la acción grindhouse setentera. La pestilente Machete (título completo) confirma que el imbécil de Robert Rodríguez debería empezar a pensar más en dejar las coñas y ponerse a dirigir películas, no sucesiones de gags basados en la testosterona y la llaneza de los encefalogramas ajenos. A menos, claro, que se haya dado cuenta de que carece del talento necesario. No se puede vivir toda la vida de Abierto hasta el amanecer, de cuya autoría real estoy empezando a sospechar cosa mala al ver que en la única buena película de Rodríguez pululaba cierto fetichista italoamericano llamado Quentin.

Dreamworks siguió dándole a la máquina con el cuarto engendro de Shrek, un bodrio cutre e infumable que al menos puede presumir de no ser peor que su satánica predecesora, así como de poner punto final a uno de las más apestosas historias cagadas por Belcebú. No es peor, sin embargo, que auténticos retratos de la peste tales como Noche y Día, Predators, Solomon Kane, El truñ... Libro de Eli, Legión o, ante todas por lo jodidamente ofensiva que resulta, Prince of Persia. SÍ, ESA PELÍCULA QUE HA CONSEGUIDO QUE PASE DE VENERAR A JAKE GYLLENHAAL A DESEARLE UNA MUERTE LENTA Y DOLOROSA EN UNA PISCINA DE ÁCIDO SULFÚRICO. Este pestiño bastardo, idiota, tosco, feo, absurdo y caraculo incomprensiblemente perpetrado por Mike Newell ha sido recomendado por dietistas clandestinos de todo el planeta como medio para perder peso. Las ingentes vomitonas producidas por su visionado carecen de rival en el mundillo. El sueño de las adolescentes bulímicas no fracasó tan duramente como se merecía en las taquillas, pero desde luego se llevó un palo importante generado por el boca a boca de un público en su mejor versión que nunca dejó de ponerla a caldo. El terror de Jordan Mechner, que se lo pensará dos veces antes de volver a ceder su franquicia a productores, directores y demás chusmerío aún incapaz de comprender la importancia de los videojuegos como el innegable arte que son.

Mención aparte merecen otro tipo de chorongos. Paranormal Activity 2 sigue la estela de su predecesora: absolutamente gilipollas. O bien se han hinchado a comer panceta o yo le doy mucho a la hipérbole, pero nunca me cayeron tan gordos los plastas de Johnny Depp y Anguarrina Jolie como en la más que olvidable y absolutamente irrelevante The Tourist, de la que esperé bastante en su momento sencillamente por la dirección de un irreconocible Florian Henckel von Donnersmarck, que en este encargo de mercenario poco tiene que ver con el maestro que nos regaló la estupenda La vida de los otros. Florian, amiguete, vuelve a Europa.

Jack Black se confirma definitivamente como un esperpento histriónico y cargante en la no menos "ingeniosa" Los viajes de Gulliver, de lejos la peor adaptación hasta ahora realizada de la mítica novela. No consigo recordar por qué me gustaba este tipejo, que se dedica a poner caras de lo más variado a fin de demostrar su amplio registro. Véase: cara de culo, cara de pedo, cara de simio y cara de gilipollas. Ahí, sin miedo, con dos cojones. Si ya hace el gandul hasta con Tenacious D, el gordopilas.

Lamentablemente, el siempre respetado Álex de la Iglesia confirma una vez más que hace mucho tiempo que dejó de ser el cineasta interesante y prometedor (porque en eso se ha quedado) que lavaba un poco la cara del cine español. Balada triste de Trompeta empieza estupendamente y al poco tiempo comienza a desinflarse a consecuencia de una dirección muy, pero que muy torpe (algo que ya se vio en 800 Balas) y su exceso de efectismo. Al final, hablando claro, se acaba volviendo inaguantable. Aunque desde luego pudo ser peor, tenía grandes esperanzas puestas en ella.

Curiosamente, no todo son malas noticias en lo que a malas películas respecta: la mierda chorreante de Jonah Hex debería cargarse, con un poco de suerte, la carrera de la insoportable Megan Fox. Está buena que te cagas y le metía de todo menos miedo, hasta ahí de acuerdo, pero estoy hasta la poronga de pibones cachondos que se limitan a enseñar muslamen y correr de un lado a otro.

Y por último, caballeros y caballeras, las dos peores películas del año. Y atentos porque tienen tela, que fijo las han visto todos pero si algún afortunado sigue virgen que se meta a cura: M.Night Shyamalan termina de pasarse al lado oscuro tras venderse como la putilla exótica que es al chupar 150 milloncejos en la imperecedera The Last Airbender, que quedará inmortalizada como una de las peores películas de aventuras jamás realizadas. En primer lugar, porque adapta de manera infame una de las mejores series de animación de la pasada década, y en segundo lugar porque es una mierda. Blanco y en botella, camaradas. No conozco a una sola persona que haya hablado bien de ella, y si la hay probablemente esté de camino a Arkham en estos momentos. Es una de esas pocas producciones en las que puedes decir sin miedo a exagerar que no hay NI UN SÓLO ASPECTO POSITIVO. Ni uno. Juradito. Menos la genial banda sonora de James Newton Howard.

Sólo un gran bombardeo nazi contra el buen gusto puede decir bien alto y orgullosamente que ha superado a lo último del indio en cuanto a chusterío, desfachatez, oligofrenia e indignación. Tim "Pelomierda" Burton, al que siempre he venerado como el fuera de serie que nos brindó Ed Wood, Bitelchús, Big Fish o Eduardo Manostijeras, poco contento con habernos herido de muerte nueve años atrás con su Astro decadente de criaturas terroríficamente gilipollas (también llamada El Planeta de los Simios), rebasa el tope de su peor faceta con Alicia en el país de las maravillas, ya reseñada con suma profesionalidad en este blog. No existen palabras para definir las intensas sensaciones que transmite esta obra. Ese sentimiento de impotencia, los instintos asesinos, la automutilación o los cánticos norcoreanos son sólo algunos síntomas de la incomparable locura que resulta de su disfrute. Uno de esos momentos en los que entiendes por qué los emos se abren las venas y comprendes al fin que llevan todos estos años monopolizando a Burton para que llegara a hacer esto y todos pudiéramos entender su sufrimiento. Esa Alicia gris y retrasada y ese sombrerero con vitíligo se quedan en nada al lado de los grandes méritos de esta película, tales como hacer que Anne Hathaway parezca más petarda, Crispin Glover más rarito o Helena Bonham Carter más fea. Aunque bien pensado, eso último implica un esfuerzo olímpico que merece cierto respeto. En definitiva, no pude expresarme con claridad entonces y tampoco podré ahora. Sólo pensar en las concubinas de Lucifer pariendo al personal de esta bazofia hace que se me revuelva el estómago.

Ahí tienes tu guía. Tú decides cómo orientarte, por supuesto, pero echándole un vistazo yo diría que es una lista bastante precisa por parte y parte. Especialmente en cuanto a engendros. Avisado quedas.

Eso ha sido todo. A mandar.

11.1.11

La gran batalla de la supahparty de OLDNAIT o Nochevieja

Pues en esas que así de sopetón estoy en una fiesta bestial, inconcebible, de esas más mitológicas que míticas, en uno de esos sitios inmensos y creados para cosas así, tipo Castillo de Agüimes o la segunda Estrella de la Muerte. Ahí está toda la gente que alguna vez he conocido. En serio, TODA. Desde aquella tía con la que me pasé de arisco hasta algún profesor con el que crucé dos palabras, pasando por mis padres, algún que otro primo, don Carmelo o un Kilian que disfruta de uno de esos momentos que le mantienen el sobrenombre a flote.

Al parecer, el anfitrión de semejante ida de olla no es otro que un servidor. Dios mío, ¿cuánto he cobrado por la entrada? ¿Con qué margen de beneficio lo estaré trabajando? No me caben los ceros en la cabeza. Conociéndome, seguro que he seguido la política familiar de "nada, a mi cargo". Lo peor es que algo me indica que no estoy realmente allí. Pero nadie lo diría.

Espabilo durante un momento. Inexplicablemente, mi mente flota en una especie de limbo. Sé que mi cuerpo está aquí, pero mis ojos lo están mezclando todo. Es tan caótico que decido volver a la masa enfervorizada. El sitio es el mismo. Pero ahora hay mucha menos gente, y tanto mi madre como Maca tienen un aspecto de lo más hostil. Siguiendo sus miradas, en seguida dejo de preguntarme "¿y ahora qué he hecho?" al darme cuenta de que se acerca un grupúsculo de lo más desagradable haciendo gestos demasiado japoneses y pidiendo sangre a gritos. Su líder se mueve en plan "final boss". Dada su estatura y la actualmente nula relación entre nosotros, me sorprende que esté ahí. Pero está. Y no le doy demasiadas vueltas. Está un poco over y se cepilla a la otra rubia en cero. Eso me jodió cantidad, debo reconocerlo. A mi madre no. Esa sí que es cheta y los revienta a pares sin el más mínimo esfuerzo. Tras horas, insisto, HORAS de auténtica carnicería, esta versión hortera y estroboscópica de las Termópilas toca a su fin. Después disfruto de un momento Chuck y ZAS. Ha sonado el teléfono.

Lo cojo, hablo brevemente con mi hermana y me quedo mirando al vacío.

¿Qué cojones significa toda esa mierda, joder?

En el fondo, lamento que sólo fuera un sueño. Era una puta máquina de matar.

Siempre supe que Naruto y el Sábado Gigante me iban a freír el cerebro.

23.11.10

Oye...

Echando la vista atrás, no tardo en darme cuenta de lo irregulares que resultan los cambios. Tienes cinco años y todo es simple, y cuando llegas a los catorce te das cuenta de que sigue siéndolo. Con evidentes matices, claro, porque uno ya andaba mirando tetas en lugar de reírse de las de la Barbie de su prima.

Te preparan durante unos cuantos años para el concepto de "contribución social" y te enseñan que puedes llegar a eso hincando los codos. También se da a entender que esa es la forma más simple y honrada de realización personal. Como todo, eso tiene pros y contras y, por tanto, distintas interpretaciones. Los más conservadores lo llaman "no ser un parásito", los antisistema (me descojono con esa palabra) lo llaman "ser una ovejita" y el hombre medio al que el preocupa llegar a fin de mes y no perder el pelo antes de los cuarenta por haber pagado un alquiler exorbitante, prefiere pensar que se limita a ganarse las gachas con opción a cabrearse con la letra pequeña cada cuatro años.

Todo eso está muy bien, sí, e insisto en que te avisan... pero no del salto que vas a dar. Evidentemente lo intuyes y entiendes tus responsabilidades, pero no se ahonda en su repercusión psicológica. Tampoco es que se pueda.

A punto de cumplir diecinueve primaveras, veranos, otoños o inviernos, me siento inexplicable e injustificadamente descolocado al ver que en los últimos tres años he vivido más cosas que en el resto de mi vida. Y no puedo sentirme especial por ello, porque en mayor o menor medida (no a todo el mundo le habrán pasado tantas y las mismas) es la realidad de todo hijo de vecino. Lo intenso del tema es que no es una revelación gradual, sino repentina. Estás en un parque, balanceándote indefinidamente en una especie de pila bautismal demoníaca (palabra), y sale así, en una conversación. Te llega todo a la mente de golpe. En ese momento, cual Jimi Hendrix asfixiado en su propio vómito o Carlos Martel tras fumar de una shisha de menta un poquitín rara de cojones, tienes esa brutal epifanía en la que comprendes que todo va a ocurrir más y más rápido, y te das cuenta de que, comparada a la importancia que vas a darle ahora, todo te era indiferente. Ahora sí que comienza a tener peso tu vida, la amistad, el amor y todo ese rollo que tiende a sonar injustamente cursi. A fin de cuentas, las buenas amistades se van a reforzar y tarde o temprano todos vamos, como poco, a quedarnos colgados de alguien (de ahí en más, ni te cuento). Y más que nunca, oye.

Después te sientas en el sofá y una pandilla de fantoches con galones bombardea una isla perteneciente a sus vecinos mientras 20.000 personas pierden el empleo y algún salvaje despedaza a su mujer y, a poder ser, a su hijo. Al menos, algunas cosas nunca cambian.

18.11.10

Their sad story

There is no time for flowers
There is no time for tears
The only ambition in his mind
Leads him to his own demise
She wakes up every night
Shook by those spooky nightmares
No more than that walks through her mind
Wants to believe that he's just fine

But boy, wasn't she wrong?
Oh girl, wasn't he young?
His rotten, soulless prison
Lacks the flesh and lacks the reason
It's been a while, she won't deny,
Since he forgot the way back home

It's almost been a year
Since his body hit the floor
It wasn't kind, It wasn't fast
But man, could have been worse
It's almost been six months
Without a letter in her mailbox
Her head lives from inventions
"He's alive, that's out of question"

But boy, wasn't she wrong?
Oh girl, wasn't he young?
Her twisted, crumbled mind
Will never say "OK, I'm fine"
It's been a while, she wont' deny,
Since he forgot the way back home

Now it's just been two decades
Since he began to feed the worms
Now he's just another number
Shot down to the eternal slumber
She sits next to the door
And lays her eyes out from the window
She can't admit it is for naught
But who can blame her? She's in love

But boy, wasn't she wrong?
Oh girl, wasn't he young?
Their pure, promising hearts
Just torn away in a fool's war
It's been a while, a ton of time,
Since there was no more way back home

11.11.10

Adiós, estimadísimo tirano

El legendario productor italiano Dino de Laurentiis ha fallecido hoy en Los Ángeles por causas naturales, a sus 91 años de edad.

Tras servir como soldado en la II Guerra Mundial, fundó los Dino de Laurentiis Studios en 1947, firma bajo la cual produjo y distribuyó varias obras de Fellini, así como consiguió llevar a más de una estrella americana a rodar en Italia, siendo el caso más emblemático el de Audrey Hepburn y Henry Fonda en Guerra y Paz (King Vidor, 1956). En la década de los 70, se mudó a EEUU para convertirse en el emblema detrás de películas tan icónicas, y en ocasiones poco rentables, como Flash Gordon, Dune, Ragtime, Terciopelo Azul o toda la serie de Hannibal Lecter (a excepción de El Silencio de los Corderos), además de ser considerado responsable del lanzamiento del mítico Arnold Schwarzenegger en Conan el Bárbaro. Aún en tierras americanas mantuvo un fuerte contacto con su tierra, distribuyendo y animando a directores italianos en Estados Unidos.

Famoso por su difícil carácter y su a veces incomprensible tenacidad (que más de una vez le hizo perder dinero a espuertas), y activo hasta el fin de sus días, deja atrás a seis hijos, una de los cuales, Rafaella, continúa su labor como productor con dudoso acierto pero igualmente loable empeño.

No se ha equivocado Walter Veltroni (ex-alcalde de Roma y fundador de su festival cinematográfico) al afirmar que "el cine ha perdido a uno de sus grandes". Me uno a sus allegados, al celuloide y a la misma cinefilia al expresar un sincero dolor por la pérdida de un hombre siempre querido e insustituible. En paz descanse.

6.11.10

Joder. Qué asco.