A la mente humana le es más fácil recordar lo reiterado que lo único, sin importar lo brillante que esto sea. En el cine, esto es demostrado constantemente, con la proliferación de sagas que está ganando terreno. Aquello de las segundas partes (sean buenas o no, que paso de recurrir al tópico) está ahora más de moda que nunca. La mayoría ni siquiera son de cosecha propia (la falta de imaginación no da para más), pero están: magos gafapasta por un lado, anillos por otro, mutantes por aquí y coches tuneaos por allá.
Ver la cantidad de secuelas que surgen me hizo pensar en qué series me han impresionado más. Tras divagar y considerar, creo que estas cinco son las más emblemáticas que he tenido el gusto de ver:
5 - STAR WARS
creada por George Lucas -1977, 80, 83, 99, 2002, 05-

¿Tópico? Sí. ¿Merecido? También. Da igual lo cultureta que pueda ser el criticucho de turno; el que niegue que Star Wars cambió (para mal, le pese a quien le pese) la forma de ver y hacer cine... o bien está desinformado o se le está desintegrando el cerebro. Hablar de Star Wars implica hablar de la mejor y más emblemática serie de aventuras jamás realizada, un fenómeno masivo que, partiendo de una idea estándar (maestro-discípulo-rescatar princesa-matar malos), dio lugar a un despliegue de imaginación que marcó a toda una generación de espectadores y, por consiguiente, rompería los pronósticos sobre las futuras, alterando el rumbo del cine en la década más libre y creativa del cine americano (lo que daría yo por cine setentero). La serie alcanzó su cénit en la insuperable El Imperio Contraataca (Irvin Kershner, 1980) e hizo patente el cansancio de su creador (un entonces párvulo Lucas) en El Retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983), cuyo guión tenía más agujeros que la segunda Estrella de la Muerte, además de haber observado una segunda trilogía muy espectacular pero bastante inferior a las originales (con la salvedad de la fantástica La Venganza de los Sith, dirigida por el propio Lucas y estrenada en 2005).
Sin embargo, esta inolvidable serie es la principal e involuntaria causante de la caída del cine a partir de los años 80: Star Wars infantilizó al público, que pedía constantes sucedáneos y productos de explotación que le recordaran a lo visto en la saga de Lucas. Con el tiempo, aquella siniestra madurez de los 70 se quedó en un simple recuerdo. Y ahora, es un pozo de dinero vulgarizado con horrores como la serie tridimensional de Clone Wars. Qué se le va a hacer. Con todo, siempre habremos de agradecerle al fenicio hijo de puta los, quizá, mejores 787 minutos que he pasado ante una pantalla. Grande o pequeña. Siguen siendo míticos. Y a día de hoy, aún tarareo las joyas de John Williams.
4 - MATRIX
Larry y Andy Wachowski -1999, 2003-
Sí, el cuarto puesto está ocupado por otra de esas pelis de "efectospeciá" que Isabel Coixet nunca incluiría en su lista particular. Cómo me alegro de eso.
Matrix es la historia que me habría creído de haberme sido contada en la Biblia. Si Jesucristo fuese un hacker conocido como Neo, hubiese sido liberado de nuestro mundo ficticio por otros piratas, se pusiera trajes de cuero y diese de hostias y tiros a Hugo Weaving en una de las historias de ci-fi más retorcidas, sería el católico más devoto sobre la faz de la Tierra. Eso debieron pensar los hermanos Wachowski al introducir un mesías en la teoría descartiana del genio maligno.
En tres películas asistimos a la odisea de Neo, el Elegido de los humanos para liberarlos de la opresión de las máquinas que, tras finalizar una guerra pasada, convirtieron al hombre en simples baterías. Una historia que juega constantemente con los conceptos de realidad y ficción y presenta las escenas de acción más relevantes de los últimos 20 años, hasta el punto de que son pocas las películas actuales de aquel género que no utilizan el archiconocido "tiempo bala".
Es innegable que, de sus tres entregas, sólo la primera merece ser llamada "obra maestra", a pesar de que Reloaded y la trepidante Revolutions no fuesen ni mucho menos malas películas. Sin embargo, la fantástica historia que cuenta, su ambientación cyberpunk , el apoteósico final y, ante todo, su enorme capacidad de sorprender, hacen que Matrix se gane un hueco entre las cinco mejores series del cine. Nunca el final de una saga me había erizado tanto. Como decía Niobe en su última intervención de la historia, "Neo, donde quiera que estés: gracias".
3 - MIYAMOTO MUSASHI
Hiroshi Inagaki -1954, 55, 56-
Conocida en Occidente como Samurai, esta saga (basada en las novelas de Eiji Yoshikawa sobre este personaje) narraba magníficamente la historia del legendario Musashi Miyamoto, interpretado por el gran Toshiro Mifune bajo la dirección de Hiroshi Inagaki, y cuya primera entrega ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1955.
La serie constó de tres partes: Musashi Miyamoto, Duelo en el Templo Ichijoji y Duelo en la Isla Ganryû, y cubrió toda la vida del guerrero, desde su juventud como soldado con potencial hasta su cénit como el mejor samurai de todos los tiempos, culminando con su mítico duelo con Kojiro Sasaki, el mayor rival al que pudo enfrentarse.
Samurai es una auténtica joya. Tres largos de una enorme belleza visual, líricamente violentos y sinceros respecto al personaje que retratan. La serie es uno de los mejores recuerdos de la magnífica escuela japonesa de cine, hoy en horas muy bajas, que se desarrolló durante gran parte del siglo XX, antes y después de la guerra. A poco que se sienta interés por la cultura japonesa, esta trilogía debe ser vista por simple amor al cine y, sin duda, por la gran fuerza de Toshiro Mifune, quien fuera el mayor icono de esta industria en el país del Sol naciente.
2 - ALIEN
Ridley Scott, James Cameron, David Fincher y Jean-Pierre Jeunet -1979, 86, 92, 97-
Dentro del género de la ciencia-ficción existen dos tipos de película: Alien y las demás. Nunca se verá tal maestría en las bases del género como la que demostró Ridley Scott en la primera entrega de la serie, una de las mejores películas jamás realizadas, y el más grande e insuperable exponente del género, una imagen que todo el mundo debería seguir. Y no sólo la primera entrega alcanzaba la perfección: tanto la magnífica Aliens (James Cameron, 1986), más enfocada a la acción que al terror de su predecesora, como la excelente Alien 3 (David Fincher, 1992), esta vez un drama realmente trágico, demostraban que las producciones presentando al asqueroso bichejo diseñado por el genial Hans Ruedi Giger habrían de conllevar un muy alto nivel por defecto.
Por desgracia, esto no fue así. Alien: Resurrección (Jean-Pierre Jeunet, 1997) no era una mala película y, al igual que sus predecesoras, continuaba con la meta de ofrecer un planteamiento distinto a la anterior. En esta cuarta entrega, se optó por la acción de feria con toques de comedia negra. ¿Buena idea? Quizá, pero el resultado no cuajó tan bien como podía y tenía algunos momentos realmente absurdos (SPOILER: el puto alien blanco... WHAT THE FUUUUUUUUUUUUUUCK!!!???). Lo realmente cruel y sanguinario vino después, con las, hasta ahora y si Dios quiere, dos películas de Alien VS Predator. Los videojuegos originales están bien. Los cómics, así así. Las películas son un proyecto de aborto de mono mal follado y peor parido por cesárea, o lo que es lo mismo, truños infumables. Puto Paul Anderson. No parece que sea el director de Horizonte Final, joder.
Olvidando la escoria y volviendo a la serie original, podemos resumir la genialidad de Alien en dos claves: por un lado, el alien en sí. Es el monstruo más sanguinario, temible y con más mala hostia de la historia del cine. El cabrón mata con un estilazo tremendo, y disfrutándolo. Porque sonríe. Siempre. La otra clave es Sigourney Weaver; su Ellen Ripley es el mejor personaje de acción que se ha parido. Nunca una heroína fue tan humana.
He perdido la cuenta de las veces que he disfrutado la serie (especialmente Alien 3, que vuelve a la opresividad de la primera), pero lo que sí sé es que no me cansaré nunca. Obligatoria.
1 - EL PADRINO
Francis Ford Coppola -1972, 74, 90-
Lo sé, era de esperar. Pero así está el tema. Y ante lo perfecto sólo hay halagos.
¿Cómo se convierte una novela mediocre en el Sol del cine negro? Fácil. Llamas a Coppola, le das pelas (que si no realiza bodrios como Tetro), se hace con Marlon Brando y Al Pacino, haces que el escritor original se inspire y ayude al director y a Robert Towne con el guión y... voilà! Ya tienes una perla entre manos.
Sobre El Padrino no hay mucho que decir. Todos conocemos el punto de partida, la mítica "vienes aquí... y ni siquiera me llamas "Padrino"", a los Corleone y su forma de hacer las cosas. Lo realmente especial de la trilogía es Michael Corleone, Al Pacino. Porque, aunque siempre se asocie la franquicia a la imagen del Vito de Marlon Brando, es la historia de su hijo. O más bien de su corrupción. El Padrino nos cuenta como un hombre bueno, de ideales elevados y reacio a formar parte de la mafia liderada por su padre se convierte, a la muerte de este y al no haber otra posibilidad, en un jefe frío y violento, para acabar siendo un personaje despiadado, cruel y lleno de arrepentimiento, que sólo vive a través de la muerte. Y cuando nos damos cuenta, todo se transmite entre generaciones. Riqueza, ideales y miserias.
La segunda entrega, la mejor de la serie, merece estar en la mitad alta de las diez mejores películas. También la primera. Sólo la tercera parte muestra un nivel inferior, siendo una película mediocre que, aunque con buenas ideas, pudo dar más de sí. Especialmente si se quería culminar una historia de este calibre.
Cierre
Estas son mis conclusiones tras ser un cinéfilo durante 17 años. Cinco series presentes en mi vida que, cada una a su manera, han grabado a fuego sus nombres en la amplitud de esta industria. Y quién sabe: quizá, en el futuro, alguna franquicia merezca desbancar a una de ellas. Pero hoy por hoy, y hasta entonces, son y serán películas que todo el mundo debería ver antes de morir.