Sólo existe ella. En el bullicio de la nada, su rostro destaca mirando al sol que se desploma. Siente en su pecho que vivir la ha convertido en la persona que nunca quiso ser. Simplemente no lo asume.
Puedes acercarte y preguntarle: sabrás que cree recorrer el camino correcto. Y así es, de hecho. Tanto ansía abandonar el nido que ha cortado el único nexo que la unía a la tierra de la que una vez brotó. Fuimos todos más jueces que parte de sus decisiones, y ahora, igual que ayer, no podremos detenerla. Nunca pudimos.
Si estaba escrito, lo ha sido con la sangre que vomitaron nuestras venas, con los dedos del destino en sus gargantas y un cuchillo en sus vientres. Jamás la entregamos a voluntad.
El tiempo repondrá la piel que nos ha sido arrancada, y guiará sus ojos hacia el norte. Y nosotros entenderemos desde la distancia que fuimos otro episodio más en su historia.
2 ratas:
Me gusta mucho, empatizo en algunos fragmentos... aunque, como en todo, me gustaría conocer totalmente el fondo.
¡Sigue ahí, tío!
¡Bravo!
Me gusta tu estilo, estaré esperando a leer más cosas.
Ahí tienes una nueva seguidora xD
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